¿Qué es la pedagogía Waldorf?

La pedagogía Waldorf es una corriente de educación iniciada por Rudolf Steiner, destacado filósofo, sociólogo, educador y científico, a principios del siglo XX.

En 1919, el propietario de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria le encargó a Steiner la tarea de crear la escuela para los hijos de sus trabajadores, y así fue como nació la primera escuela en Stuttgart, Alemania.

Este sistema pedagógico se basa en un profundo conocimiento antropológico del ser humano y sus diferentes etapas de desarrollo, lo que permite que las maestras siempre tengan una mirada actualizada, atendiendo así a las verdaderas necesidades de cada niño, a cada edad, en cada tiempo y lugar donde se encuentre.

Tiene su fundamento en la búsqueda cotidiana y en la comprensión del niño en desarrollo: su cuerpo físico, sus facultades psíquicas y su individualidad, por ello que educar le exige a los maestros un trabajo personal profundo que los capacita tanto para percibir los procesos madurativos de sus alumnos como para captar los fenómenos de la naturaleza, los avances científicos, históricos y sociales del mundo de hoy.

Para los maestros Waldorf, lo más importante no es lo que se enseña, sino cómo se enseña. El programa educativo creado por Steiner se basa en el niño, en ejercitar las capacidades del ser humano: pensar, sentir y actuar, para ello el maestro es un artista de la educación, que a través de la observación de las necesidades de los niños les va entregando los contenidos en el momento oportuno y de la forma adecuada a su etapa evolutiva.

El método Waldorf es integral, implica el conocimiento de la naturaleza individual de cada niño, metodología y contenidos adecuados a la etapa evolutiva de los niños y un equilibrio de las aptitudes intelectuales, artísticas y manuales.

Según Steiner, hay tres etapas en las que debemos prestar especial atención durante la educación de un niño, para poder dar los contenidos y las formas adecuadas que desarrollen y potencien sus capacidades.

Desde la concepción hasta los 7 años: etapa de la imitación

Gracias a la imitación los niños aprenden lo más importante que aprenderán en toda su vida: ponerse de pie, la adquisición del lenguaje y la capacidad de pensar. También aprenden los gestos y las actitudes que ven en los adultos que están en su entorno más cercano.

Además, en esta etapa los niños están construyendo su cuerpo, por lo que todas sus energías están dedicadas a terminar de formar su propio cuerpo hasta el momento en que caen los dientes de leche.

Desde los 7 a los 14 años: el corazón de la infancia

Ya han caído los dientes de leche. Esta es una señal de un cambio físico muy importante, las energías utilizadas en el crecimiento del cuerpo se liberan y ya pueden utilizarse para el aprendizaje escolar.

En este septenio, la característica fundamental es la imaginación, por eso es importante que los contenidos sean adecuados y respeten este universo creativo.

En las escuelas Waldorf no sólo hay muchas asignaturas artísticas, sino que cada contenido, cada gesto y toda la vida escolar se impregna de imaginación y sentimiento. Así los niños logran tener un aprendizaje profundo y verdadero, y no una fría y abstracta acumulación de datos y destrezas fácilmente olvidables.

De los 14 a los 21 años: desarrollo de la capacidad del juicio

En esta etapa el joven debe experimentar su capacidad de juzgar, de emitir juicios, por eso que cada profesor deberá encontrar formas creativas de presentar los contenidos de forma que al joven se le permita tener esta experiencia y encontrar las leyes que están detrás de los fenómenos.

Esta capacidad es anulada cuando sólo se memorizan y repiten textos digeridos por otros, que es lo que se hacen en casi todas las escuelas hoy en día.

Naturalmente en esta etapa también el arte es el instrumento de desarrollo del alma, la ciencia se unirá al arte para que se puedan desarrollar personas íntegras, con un pensamiento potente, una vida llena de sentimiento y una voluntad que los permita realizar la tarea que consideren vital.