Daiana, madre de Unai

Asumir el reto de la Comisión Jardín ha sido toda una aventura.

Una comisión reciente, sin antecedentes, sin jardineros expertos, con familias nuevas (algunas recién llegadas).

¡Que gracias a las manos trabajadoras de mamás, papás y niños podemos lucir un exterior tan bello como nuestro interior!

Hemos tenido jornadas muy provechosas trabajando con ilusión, esfuerzo, entrega, cariño y contamos con algunos momentos mágicos, donde nos reconocimos como parte de esta nuestra comunidad Krisol.

Poco a poco fue tomando forma el nuevo laberinto, donde los niños investigan, corretean y comparten aventuras… donde al fnal del camino los esperará la torre para abrazarlos y ellos se guardarán y expandirán en su estructura.

Tenemos la suerte de contar con los sabios consejos de Klaus Christ, artista, pedagogo y amigo de Krisol, que nos ha inspirado con sus conocimientos.

Me siento privilegiada de formar parte de este equipo humano que ha entregado energía amorosa, creativa y su granito de arena en tiempo y trabajo.

El jardín es algo vivo, latente, que necesita de mimos y cuidados diarios, para que nuestro arbusto de las mariposas, arbusto del amor o el círculo de las lavandas crezcan y den color, fragancia y acompañen el juego de los niños.

Nos visita la estación del verano, a primera hora las maestras riegan el jardín, los niños cuidan el huerto o dan de comer a las gallinas, el olor a tierra húmeda nos inunda de naturaleza. Una mariposa se posa en una bella for y hago silencio para contemplarla, hasta que despliega sus alas coge vuelo…

¡y se mece meciendo al viento! ¡Entonces comprendo que la comisión Jardín, más que una aventura, ha sido un REGALO!

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