El elemento del agua es fascinante en tantos aspectos y, a la vez, sabemos tan poco sobre la sustancia que hizo y hace posible la vida aquí en nuestro planeta Tierra. ¿Recuerdas la última vez que probaste agua dulce y fresca de un arroyo de montaña? ¿Cómo te hizo sentir? ¿El agua del grifo te proporciona estas mismas sensaciones?

Nuestro cuerpo consiste en un 70% de agua, aunque este porcentaje se va reduciendo a lo largo de la vida. La tierra está cubierta por agua en un 70% también. Nosotros somos reflejo de la tierra y la tierra, reflejo de nosotros. Tal vez porque estamos compuestos de agua, se nos hace difícil entenderla en su totalidad. Pero podemos observar el agua en la tierra y así aprender muchísimo sobre la vida.

Siento que conocer el agua nos puede ayudar a conocernos a nosotros mismos. Y un profundo conocimiento de nosotros, nos puede llevar a ver con claridad cuál es nuestra verdad y así encontrar nuestro propósito aquí en la tierra. ¿Cómo lo reconocemos? Es exactamente lo que nos hace vibrar y sentir la vida dentro de nosotros. Aunque dentro de nuestro corazón, dentro muy adentro, sabemos lo que es, aunque la vida que llevamos y las creencias que se nos han transmitido desde la infancia muchas veces no nos permiten conectar con este propósito.

Aquí el agua es nuestro aliada de nuevo. Seguro que has vivido estados de flow, cuando todo fluye, cuando olvidas el tiempo y una creatividad desbordante sale de ti como un arroyo de agua fresca. En este estado, todo es fácil. Sí, fácil. Ohh, según todo lo que hemos aprendido hasta ahora, nada puede ser simplemente fácil, ¿verdad? Hay que trabajar duro para conseguir algo en la vida. Pues el agua nos enseña que igual no es así. ¿Si te conectas con tu interior, qué es lo que se te da fácil? ¿Qué te hace sentir [email protected]? ¿Qué hace que te cargas de energía en vez de perderla por el esfuerzo? ¡Wow! La motivación que tenemos por lo que nos encanta, nos proporciona toda la energía que necesitamos para profundizar y seguir adelante en nuestro propósito. Para un momento y conecta con esta imagen. La vida es fácil.

Podemos observar que el agua sin movimiento y estancada se pudre. Un río canalizado por el ser humano pierde su vitalidad y la cantidad de peces, toda la flora y fauna disminuye. El agua, gracias al juego maravilloso con los demás elementos, se puede limpiar y revitalizar.

Nosotros, como seres de agua, también necesitamos el movimiento. Y todo movimiento en el universo se realiza en forma de espiral. La vida es movimiento y a la vez siempre busca el equilibrio. Todo lo vivo está en movimiento, en vibración. Sin el movimiento no evolucionamos. Es un baile precioso. Por lo tanto es tan importante conocerse a sí mismo para saber qué es lo que nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra alma necesita en cada momento. Y al reconocer nuestro valor, podemos crear espacio para cuidar de nosotros y emprender el camino hacia nuestra verdad. ¿A dónde te lleva a ti?

Lo más bonito que he descubierto es que, al reconocer nuestro valor, cuando nos amamos y respetamos profundamente, nos cuidamos. Seleccionamos lo que dejamos entrar en nuestro cuerpo. No sólo la comida. También nos volvemos consciente que es tan importante el aire, el agua, la información, las vibraciones, las energías que dejamos entrar.

Nuestro cuerpo es maravilloso. Se puede limpiar de muchas sustancias materiales y sutiles que nos entran. Pero sí, requiere energía. Y requiere que el agua dentro de nosotros sea lo más cristalina, pura y vital posible. Es cuando puede transportar los nutrientes a las células y transportar los desechos hacia fuera.

Pero lo más emocionante para mí es que al amarnos a nosotros mismos, reconocemos nuestro valor, nuestro poder, nuestra fuerza interior y al cuidarnos y dejar entrar sólo lo que nos aporta cosas positivas a nuestro cuerpo y nuestro ser, cuidamos a la tierra y todos sus seres vivos. Y en nada, cambiamos el mundo. Es una consecuencia natural. Sólo un ejemplo. Al sentir que nuestro cuerpo se siente vital a comer lo más natural y fresco posible, damos valor a los agricultores que cultivan frutas y verduras orgánicas.

En un libro que estoy leyendo ahora mismo El libro del agua de Alick Bartholomew he descubierto una cosa que creo es fundamental para entender el mundo que hemos estado creando hasta ahora.

Para esto hay que saber lo siguiente: En la Naturaleza hay dos formas de movimiento. El movimiento hacia fuera, de expansión, que la Naturaleza utiliza para descomponer y deshacer, y el movimiento hacia dentro, de concentración, que la Naturaleza utiliza para crear y vigorizar.

El agua en la naturaleza quiere fluir en forma de espiral desde fuera hacia dentro. Esta forma de movimiento de concentración crea vitalidad y refresca el agua, según las observaciones de Victor Schauberger. Nuestros procesos y máquinas se basan en el movimiento desde dentro hacia fuera, creando fricción y por lo tanto calor. Al observar y copiar la naturaleza Schauberger fue capaz de desarrollar una máquina que transformaba agua de mala calidad en agua potable. Siento que es el momento de crear tecnologías que están en sintonía con la vida.

Igual ahora piensas que será imposible. Pero recuerda que somos creadores de nuestra vida y de nuestro futuro. El secreto está en dirigir nuestro enfoque hacia lo que queremos crear desde un estado de abundancia. Al sentir que lo deseado ya está dentro de nosotros, la energía entonces fluirá hacia esta visión y la vida nos proporciona todo lo necesario para que se pueda hacer realidad.

Os invito a conectar con el agua de la tierra y el agua dentro de ti bailando y fluyendo con la vida.

Viola

Abril 2020

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